11 noviembre 2012

¡BASTA YA!

¡BASTA YA!

NI UN DESAHUCIO MÁS Y SOLUCIONES PARA LAS FAMILIAS YA DESALOJADAS.


Después de la muerte de Amaya, no es posible quedarse mudo sin aportar algún comentario a esta locura de echar a la gente de sus casas por el simple hecho de no poder pagar la hipoteca. Más allá de toda la palabrería legal y razonamientos sobre la responsabilidad de quién firmó documentos que llevaban veneno en la letra pequeña, existe la justicia más elemental para que, conociendo los pormenores de cómo se desarrolló esta descomunal estafa, sean perseguidos los responsables y no las víctimas de tamaño engaño.

Conozco bastante bien el proceso seguido por entidades como Caja Madrid, que cuando el mercado doméstico empezó a flojear en la compra de vivienda, no tuvieron ningún reparo en abrir la mano para incorporar a la inmigración a su gran estafa. Y para ello nada mejor que contar con su propia tasadora (Tasamadrid) la cual valoraba las viviendas en función de las necesidades del cliente. Si a alguien que está pagando 600E de alquiler se le ofrece la posibilidad de por más o menos el mismo importe mensual puede tener su piso en propiedad, lo lógico es que diga que le parece bien. Si a continuación el comprador manifiesta que solo dispone de 3000E para la entrada, lo suyo hubiera sido que la operación no se llevara a efecto por no cumplir el requisito de tener al menos ahorrado el 15% del valor de compra, más el 11% sobre el mismo valor para pagar los gastos de: hacienda, notaría, gestoría, etc. Pero en ese supuesto entraban las tasadoras, para que, sobrevalorando el valor real del inmueble, al aplicar estos porcentajes de reducción el cliente tuviera suficiente dinero para pagar el 100% de la casa y los gastos de escrituración. El hecho de pedir avalistas, era como siempre, una garantía adicional que de poco serviría cuando llegase una situación como la actual ya que los mismos estaban endeudados hasta las cejas con viviendas recién compradas.

Pero el engaño estaba muy bien pensado, los riesgos eran mínimos según estos financieros, pues si alguien no podía pagar siempre tendría la posibilidad de vender su casa y cancelar la deuda. Claro, siempre y cuando el mercado hubiera seguido un crecimiento de los precios de una media de 15% anual que es la que venía dándose entre 2003 y 2006, cuando no más. Y los que presenciábamos esto no dejábamos de preguntarnos cuándo iba a parar esta escalada sin sentido que no se asentaba en la realidad sino en la especulación pura y dura.

Y como era previsible, la burbuja estalló. Pero no pilló a los causantes de la misma, bastante avispados como para dejarse arrastrar en la caída. Que se lo pregunten a Florentino Pérez, cuando él mismo reconocía públicamente que no era posible mantener un ritmo de construcción de 600.000 viviendas anuales. Fue muy listo y rápidamente puso sus inversiones en el sector energético previendo lo que se venía encima.

Finalmente, los pies de barro del edificio se vinieron abajo de golpe y comenzaron a verse los agujeros negros de los bancos ante la imposibilidad de seguir haciendo la huida hacia adelante. ¿Y qué hicieron los gobiernos de turno a partir de entonces y hasta ahora? Pues ceder al chantaje de las entidades financieras que amenazaban con una quiebra de padre y muy señor mío que dejara sin un euro a los ahorradores.

Y como era de esperar, los políticos no dudaron en inyectar dinero público para salvar a estas nefastas sociedades, dejándolas,  además, que siguieran ejecutando hipotecas basura y echando a sus moradores a la calle. Un negocio perfecto, ellos hacen una gestión desastrosa, hundiendo la economía y el estado les recompensa con ayudas mientras deja en la miseria a cientos de miles de ciudadanos indefensos.

Y ahora que la situación se les ha puesto cruda, cuando ya no pueden ocultar la vergüenza de sus actos, empiezan a hablar de moratorias y otras modalidades para dar una salida maquillada a esta sinrazón. ¿Es qué ahora se han humanizado un poco y buscan parches para que no caigan más muertes sobre su gestión?
No, por supuesto que no. Si lo hacen es porque la gente lleva movilizándose desde hace ya mucho tiempo. ¿Dónde estaban los gobernantes pasados y presentes y los sindicatos oficiales, cuando el 15M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y otras organizaciones ciudadanas empezaron a oponerse a esta conducta criminal? ¿A cuántas viviendas han asistido presencialmente y de forma oficial para impedir el desahucio? Estaban en sus asuntos, en cómo seguir chupando de la teta de la vaca pública y no perder sus privilegios. Que no vengan ahora estos politicuchos, sindicalistas, obispos y jueces a arrogarse lo que no fueron capaces de hacer en su momento. A eso se le llama oportunismo puro y duro.

No queremos moratorias ni tratamientos de empresa en quiebra para los perjudicados por esta estafa. Lo que queremos es que se persiga y encarcele a los promotores de esta locura y se den soluciones a medida para todos aquellos que fueron engañados de la manera más vil e inmoral que se conoce.

Simplemente, no se puede ni se debe desalojar a nadie de su casa cuando hay causas justificadas que les impiden pagar sus deudas. Si alguien tiene que perder, que sean los especuladores y no los ciudadanos.
Nadie está libre de pasar por este trance y no vendría mal un pequeño ejercicio de imaginación en el que fuésemos nosotros los protagonistas de esta ignominia. Seguro que no permaneceriamos callados.

¡Denuncia que algo queda!